Mariposas en el estomago

Marre mai 2013

Estoy conociendo a alguien y no sabes lo feliz que soy .

No llevamos tanto sabiendo el uno del otro, pero en el poco tiempo en el que lo conozco, sé que es el amor de mi vida y que posiblemente quiera estar a su lado el resto de mis días.

No hemos hablado todavía sobre matrimonio ni nada parecido, no te asustes, simplemente sé que no nos hace falta, porque nos sobra el amor y todos sus derivados.

Me he enamorado de cómo es, de su corazón honesto porque saca todo lo que tiene dentro y a veces pienso que lo hace hasta mejor que yo.

Pensaba que no olvidaría a quien había sido hasta ahora el amor de mi vida, pero menos mal que sí, menos mal que ahora su nombre sólo está escrito en aquel libro que dejé en la estantería y que he podido despegarme de su recuerdo.

Me he aprendido de memoria cómo come, cómo camina e incluso cómo duerme. Puedes llamarme loca, o enamorada, mejor dicho.

Pero la felicidad que recorre por mi pecho, es inhumana.

He aprendido a ser mejor persona a su lado, y me ha enseñado, que por muchas veces que me caiga, va a estar siempre ahí, cogiéndome de la mano y besándome las heridas después.

Que mi coraza no tiene miedo a abrirse si es por su culpa y mi insomnio se ha enamorado de cada hora que pasamos juntos en la madrugada echándonos de menos porque la noche hace de las suyas.

Siento que le conozco de toda la vida aunque hasta hace unos meses no había aparecido todavía ni sabía de su existencia.

Ahora sin duda sé, que me ha hecho falta todo este tiempo.

Echaba de menos un amor así de incondicional, una caricia en el corazón y esa promesa de “Para siempre”, porque tengo el presentimiento que esta vez sí se va a cumplir.

Ha tardado en llegar, pero ya sabes lo que dicen, mejor tarde que nunca.

Y yo llevo esperando mucho tiempo. Esperándole.

¿Que quién es? , que importa, no tienen porque saber, más adelante seguro sabrán más de él, a través de Cartas Urgentes, o de mis canciones, porque vienen muchas canciones y muchas cosas bonitas.

Que ya no quedan casi personas que quieran apostar por volver a sentir mariposas en el estómago, y él si que sabe hacérmelas sentir,

Ya no quedan casi personas que quieran abrazarte tan fuerte para recomponer tus trozos rotos por miedo a que les cortes con uno de ellos.

Ya no quedan casi personas, que te pidan un mensaje para asegurarse de que llegas bien en tu vuelta a casa, que te pregunten un simple “¿Cómo ha ido el día?” al final de este que muestre interés.

Ya no quedan casi personas que no se escondan los “Te quiero”, que decidan tirarse por el precipicio únicamente para observar las vistas y darse cuenta de que vale la pena el salto.

Hay tantas personas que tienen tanto miedo de perder la jugada, que ni siquiera se presentan al campeonato, que ni tan sólo se preparan para participar.

Que escogen antes un polvo de una noche de sábado, que una tarde de domingo en el sofá. Y después se van, con pasitos pequeños para no hacer ruido, con los sentimientos de la otra persona encima, sin saber, que el ruido no viene sólo de fuera.

Ya no quedan casi personas, que a pesar de las cicatrices, decidan tener otra herida más. O quién sabe, quizá no es herida y es remedio, a todas las anteriores sin curar.

No lo saben ni lo sabrán, porque se quedan antes con un “prefiero que no duela después”.

Ya no quedan casi personas que se atrevan a querer, con el corazón quebrado y con mil tiritas ya puestas, que se lancen de pleno a los sentimientos de la otra persona sin paracaídas, que se atrevan a soñar con los ojos abiertos, quizá con los ojos cerrados todavía da temor.

Demasiadas personas que por cobardía están dejando que el amor de su vida yazga en otras camas y prefieren llorar cada noche en un maldito bar recriminándose que no tienen la valentía suficiente para volver a amar y mientras lo hacen entre chupitos de tequila.

Ya no quedan casi personas que se lancen de cabeza al mar porque una vez casi se ahogaron y por desgracia, nunca llegarán a saber a qué sabe el agua salada que no sea la de sus lágrimas.

Pero Dios lo puso en mi camino, sin estarlo buscando y tengo la seguridad de que vamos a ser muy felices.

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